Connect with us
V&E - Máquinas de mirar

Cultura Urbana

Máquinas de mirar: un viaje lúdico a los orígenes del cine

Máquinas de Mirar repasa los comienzos del cine. A través de un recorrido por sus primeros dispositivos, este proyecto itinerante capta la atención de grandes y chicos, que logran crear sus propios juguetes ópticos. Proponen un encuentro con la etapa anterior al cinematógrafo de los hermanos Lumière a partir de novedosas experiencias audiovisuales.

Así como una noche nuestros antepasados descubrieron las luces, sombras y figuras que se podían formar a partir del fuego, desde el siglo XVII indagaron un poco más y crearon instrumentos y tecnologías capaces de mostrar imágenes en movimiento. El pre-cine (o la prehistoria del cine) es el desarrollo de objetos y técnicas que anteceden al invento de los hermanos Lumière. Una seguidilla de eventos maravillosos que desemboca en lo que posteriormente es considerado como el inicio del cine: las primeras proyecciones públicas del cinematógrafo durante diciembre de 1895, en París. Pero vamos paso a paso, porque todo tuvo su tiempo, nivel de complejidad y sorpresa.

V&E - Máquinas de mirar

Foto: Carolina Santos

Ojos que miran el pre-cine

Máquinas de Mirar es un proyecto con más de diez años de vida. “Nos declaramos fanáticos del pre-cine”, adelanta Laura Contreras, licenciada y profesora de Artes Combinadas de la Universidad de Buenos Aires, creadora del proyecto y promotora de encuentros que despiertan la curiosidad de niños y grandes. Germán Rodríguez asiente y añade: “Lo llevamos en la sangre”. Y así es. Cada palabra que comparten es un recuerdo bien guardado de experiencias vinculadas con “la previa” del séptimo arte, pues se dedican a esta etapa de la que poco se habla y que atesora inventos sorprendentes.

“Esta arqueología permite entender las tecnologías actuales. Conocer los artefactos que existieron antes de la creación del cinematógrafo también es hablar del cine y sus comienzos”, dice Laura. Germán busca los primeros juguetes y explica con entusiasmo: “Resulta difícil hablar de algo cuando lo que vale es la experiencia y la emoción que genera”, enfatiza. Y vuelve cargado de objetos tan llamativos y extraños como sus nombres. Antes de comentar la funcionalidad de cada uno, anticipa: “Esta tecnología es más amigable que las actuales. Permite a una persona replicar el cine de los comienzos donde quiera que esté y entenderlo de manera más sencilla”, haciendo referencia a los talleres en los que enseñan a construir estos inventos que despiertan inolvidables experiencias.

La muestra de juguetes comienza y es como si una fuerza extraña se hiciera presente al descubrir de qué están hechos. Aparece en escena la linterna mágica (inventada en 1654 por el sacerdote alemán Atanasio Kircher dicen unos, o por el neerlandés Christian Huygens según afirman otros), pensada para proyectar imágenes en una pared o una tela. Pocos años después, gracias a placas de vidrio con sistema de palanca o manivela esas imágenes se pondrán en movimiento.

Sigue luego el taumatropo, también conocido como “maravilla giratoria”. “Basado en la teoría de la persistencia retiniana, consta de un disco con dos figuras, una en cada cara. Al hacerlo girar rápido las dos imágenes parecen unirse, dando lugar a una tercera”, explica Laura al manipular el disco de cartón que fue creado por John Ayrton Paris en 1824. Y agrega: “Éste es el principio del montaje en el cine”.

Es ahora el turno del fenaquistiscopio, un extraño disco creado por la dupla Joseph Plateau – Simon Von Stampfer entre 1830 y 1832. Este artilugio basado en el efecto estroboscópico (que luego se utilizó en otros dispositivos y finalmente en el cine), fue el primero que permitió mostrar una secuencia de imágenes en movimiento. “Podés ver un objeto que gira sobre sí mismo como si estuviera inmóvil o girando muy despacio”, afirman mientras lo manejan con mucha sencillez. Sin dudas, ver las figuras en reposo y después en movimiento, te dibuja una sonrisa en el rostro.

V&E - Máquina de mirar

Foto: Leila Castro

Los experimentos, técnicas y dispositivos que forman parte de este período son numerosos. Es el momento del zootropo, “también conocido como el tambor mágico”. Tiene ranuras y en su interior hay una cinta de papel con dibujos de una secuencia de movimiento. Lo ponen en funcionamiento y aclaran que los dibujos pueden ser de todo tipo, “acá sólo vale la imaginación”. Un objeto similar pero algo más complejo es el praxinoscopio, creado en 1877 por el francés Émile Reynaud: un anillo de espejos en el centro del tambor refleja las imágenes de la cinta, generando mayor fluidez en el movimiento y en la calidad de la experiencia.
“Éste es uno de los más divertidos para hacer con los chicos: el folioscopio”, un pequeño libro que contiene una secuencia de dibujos, uno en cada hoja. “Al pasar las páginas a velocidad con el pulgar puede verse el movimiento”, cuentan.

Laura y Germán parecen encantarse cada vez más mientras exponen las máquinas caseras y recuerdan anécdotas de sus talleres. “En cada encuentro compartimos lo que sabemos sobre esta etapa del cine, pero además, enseñamos a construir estos dispositivos; lo que resulta muy divertido y revelador”, dice Laura orgullosa. Y añade: “Una cosa es verlos y otra muy diferente es hacerlos con tus propias manos y después disfrutarlos. Ver las caritas de los chicos (y de los adultos) es un antes y un después. Al principio los invade la curiosidad, propia de cuando éramos niños; luego, el asombro de ver cómo algo tan sencillo, con líneas o dibujos creados por una persona que creía saber poco de cine, termina dando forma a un prodigio diseñado hace más de 200 años, pero que aún funciona”. Es la maravilla que el pre-cine provoca desde la mirada.

“Conocer este mundo es importante para saber cómo se originó el cine y entender cómo siguió funcionando (en cuanto a tecnología). Cuando vi las primeras imágenes, los dibujos originales de algunos dispositivos, las fotos y videos que hay en museos especializados, la fascinación que producen… me puse manos a la obra con el proyecto”, recuerda Laura.

Encuentro, experimentación y aprendizajes

V&E - Máquinas de mirar

Foto: Leila Castro

Ser pragmático es lo que asegura el conocimiento y sin dudas, Laura y Germán lo saben. Máquinas de Mirar es un proyecto itinerante que se organiza para llevar el pre-cine a donde sea que se requiera. “Con familias, docentes, artistas vinculados a lo audiovisual, escuelas o público en general, hemos realizado talleres y presentaciones de todo tipo y complejidad para que quienes participan, se lleven a casa su ‘máquina de mirar’ pero sobre todo, se lleven la experiencia completa que esto genera”, destaca Laura sonriendo. Además, y con el gusto de quien ama los desafíos, agrega que “los encuentros están pensados tanto para niños como para personas de la tercera edad. El límite sólo está en lo motriz”.

Estas actividades también son momentos de experimentación, pues “notamos dos instantes clave: por un lado, cuando las personas se encuentran con el objeto exhibido, lo tocan y juegan con él, ahí se deslumbran; y por otro, cuando comienzan a trabajar, a crear, y ven el resultado en sus manos, la emoción es distinta, es el momento del descubrimiento, del ‘lo hice yo’. En ese aprendizaje se produce el mayor asombro y disfrute”, afirman a la vez que coinciden en que “al construir los juguetes un error no tiene relevancia. Cualquier diferencia genera otro efecto y eso termina maravillando de la misma manera, o más. Son artefactos que funcionan siempre, aunque uno sienta que algo no salió como esperaba”.

V&E - Máquinas de mirar

Foto: Leila Castro

Nada los detiene. Mientras hablan, Germán recuerda y comparte el video de un niño, durante uno de los talleres en el interior del país, que habla maravillado sobre el zootropo que creó con sus propias manos. Con su dulce voz, detalla cómo lo hizo y la función que cumple. La magia del taller es tal, que con la experiencia vivida, el trabajo hecho no se olvida más. Queda grabado en la mente del realizador, que posteriormente lo puede repetir en casa con su familia o amigos. Es por eso que entre las premisas del proyecto está la idea de que el arte es una práctica transformadora, tanto es así que ha marcado a sus creadores: “No imaginamos nuestra vida sin este proyecto, es un pilar de identidad. Máquinas de Mirar forma parte de la comunidad audiovisual. Acercar el pre-cine a la gente es un camino de transformación. También nos sucede que el proyecto se nos cuela en lo cotidiano: todo el tiempo se nos ocurren materiales y recursos para aplicarlos a nuevas ideas”.

V&E - Máquinas de mirar

Foto: Guadalupe Javaloyes

Esta aventura se multiplica hacia todos los rincones, pues no sólo organizan talleres en su contexto próximo sino que además, recorren el país. “Cargamos el taller en el auto y vamos a donde sea que nos inviten. Todo lo hacemos de manera colaborativa”, cuenta Laura. Describe con tanta precisión los viajes realizados que es imposible no imaginar el vehículo cargado de artilugios rumbo a escuelas y festivales. Cinco personas en un auto lleno de magia e ilusión camino a cambiar la perspectiva desde la cual se miran las imágenes. Además organizan un taller federal de zootropos en vivo con envío de materiales hacia todo el país.

Ejemplo de estos viajes son los talleres de zootropos y taumatropos realizados en febrero de 2020 en el Viejo Hotel Ostende (@viejohotelostende), el más antiguo de la Costa Atlántica, que promueve ricas e interesantes actividades culturales variadas para nutrir y entretener a su público habitual. Allí pudieron transmitir su propuesta artística enmarcados, además, por un bello paisaje.

“Hoy el cine se está transformando en una experiencia individual y eso nos asusta un poco, porque debería ser una experiencia que se viva junto a un otro, una experiencia colectiva”, reflexiona Germán. Estamos acostumbrados a la magia que el séptimo arte genera, porque crecimos consumiendo todo tipo de productos audiovisuales, pero “esto es más antiguo y por eso atrae con más entusiasmo. En esta historia los aparatos son los que ayudaron a mover las imágenes. Preguntarnos cómo pasó esto, en qué época, en qué contexto, con qué recursos y considerar que en la mayoría de los casos ni siquiera existía la electricidad… es fascinante”, dice Laura y finaliza con la idea principal de estas maravillas ópticas: “No son simples artificios. Son los abuelos, bisabuelos y hasta tatarabuelos de lo que hoy conocemos y disfrutamos todos en la pantalla grande”. Vale la pena acercarse al pre-cine y jugar con todas las aristas de la mirada, la magia y el movimiento que Máquinas de Mirar nos propone.

www.maquinasdemirar.com / IG: maquinasdemirar.com.ar
Facebook: Máquinas de Mirar / Twitter: @maquinas__mirar

Si deseas recibir más noticias, puedes suscribirte a nuestro Newsletter.

Please enable the javascript to submit this form

Lo más visto

V&E - Kitesurf V&E - Kitesurf

Kitesurf: Un vuelo entre el lago y los cerros

Tiempo Libre

V&E - 1984 V&E - 1984

Distopías literarias: entre la imaginación, la realidad y la crítica a un mundo posible

Cultura Urbana

V&E - Flor Tellado V&E - Flor Tellado

Flor Tellado, la creadora de sombreros que impactó en el London Fashion Week y hoy viste a celebridades en el mundo

Life Style

Cumbre Mercedario - Vida y Estilo Cumbre Mercedario - Vida y Estilo

Expedición al Cerro Mercedario: 6.720 metros de adrenalina de alta montaña en San Juan

Tiempo Libre

Publicidad
Si deseas recibir más noticias, puedes suscribirte a nuestro Newsletter.

Please enable the javascript to submit this form

Copyright © 2021 V&E - Vida & Estilo Magazine - GTG

Síguenos en
Suscribirse

Si deseas recibir más noticias, puedes suscribirte a nuestro Newsletter.